LA NATURALEZA DE LOS FAIRIES SE ENCUENTRA ENTRE LA HUMANA Y LA ANGÉLICA

Estos sith’s o fairies son conocidos como sluagmaith, o <<la buena gente>> ( expresión quizá empleada para prevenirse de sus malas intenciones, puesto que los gaélicos suelen bendecir todo aquello de lo que temen algún daño, y se dice de ellos que su naturaleza se reparte, a partes iguales, entre la del hombre y la del ángel (como se pensaba de los daemones de antaño), que su temperamento es inteligente y solícito, y que sus cuerpos, ligeros y cambiantes( como los denominados astrales), tienen algo de la naturaleza de la nube consensada, viéndose mejor a la hora del crepúsculo. Estos cuerpos son tan mudables, a causa de lo sutiles que son los espíritus que los animan, que pueden hacerlos aparecer o desaparecer o desaparecer a voluntad. Algunos tienen cuerpos o vehículos tan porosos, sutiles y puros que consiguen alimentarse con absorber simplemente cualquier licor sutil y espirituoso, que los penetra como si se tratase de aire puro o de aceite; otros se alimentan, de modo más grosero, de las partes más nutritivas, o substancia, de granos y líquidos, o del mismo grano que crece en la superficie de la tierra y que estos fairies llevan consigo, en ocasiones de manera invisible y en otras predatoria, como suelen hacer cornejas y ratones. Incluso ahora se les sigue oyendo cocer pan, martillear y hacer otros trabajos parecidos en el interior de las pequeñas colinas donde normalmente viven. Algunos de ellos, en ciertas comarcas bárbaras, tienen la costumbre de entrar en las casas cuando todo se halla en calma, y poner orden en la cocina, lavando toda vajilla, cosa que, al igual que hoy, ya hacían en tiempos antiguos. Estos sirvientes reciben el nombre de brownies. Cuando nosotros nadamos en la abundancia ellos tienen escasez en sus casas, y al contrario, pues no les es posible llevarse todo cuanto quisieran. Pero a pesar de sus rapiñas sucede que, en bastantes ocasiones, las grandes acumulaciones de grano no rinden tanto (como se suele decir) o no resultan tan fructíferas como esperaba su dueño.
A veces, sus cuerpos de aire coagulado son llevados hacia lo alto, mientras que, en otras ocasiones se arrastran a ras de suelo, adoptando diferentes formas, penetrando por cualquier grieta o hendidura de la tierra ( por donde pueda entrar el aire) hasta llegar a su morada habitual, ya que la Tierra está llena de cavidades y huecos, y no hay ningún lugar o ser creado que no tenga otros animales ( más grandes o más pequeños) viviendo como habitantes en su interior o encima, de la misma manera que en todo el universo no hay cosa alguna que sea un puro desierto.
“La comunidad secreta” Robert Kirk folkorista escocés, filólogo experto en idioma gaélico escocés del siglo XVII.




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