MODAS EN EL TRATAMIENTO DE LAS HADAS

A finales del XVII, los refinados cuentos de hadas franceses de Perrault y de Madame D'aulnoy se tradujeron al inglés. Empezaron siendo verdaderos cuentos tradicionales, pulidos para satisfacer el gusto de la corte francesa, y fueron igualmente populares en Inglaterra. Meida corte parece haber probado sus fuerzas con ellos, y con el paso del tiempo se fueron alejando cada vez más de su modelo original. Las hadas madrinas, alejadas ya de las hadas populares, se convirtieron en severas moralistas que guiaban a sus protegidos por el camino de la virtud . Esta tendencia persistió hasta entrado el siglo XIX, y no fue hasta que hubo pasado un cuarto de este siglo cuando las investigaciones de los folkloristas empezaron a tener cierto efecto sobre la literatura infantil. El resurgir romántico, sin embargo, ya había empezado antes a afectar a los escritos de los poetas. Collins, Scott, Hogg y Keats escribieron de acuerdo con la tradición de las hadas populares, y a medida que avanzaba el siglo los autores de narraciones para niños les fueron siguiendo; Jean Ingelow y J.H. Ewing se cuentan entre los mejores. A comienzos del siglo XX, una extremada ternura y sensibilidad hacia los niños casi aplastó a las hadas populares y las convirtió en seres aéreos, tenues y bonitos, sin carne ni músculos, hechos de frivolidad y capricho. Rudyard Kipling luchó contra esta tendencia en Puck of Pook's Hill, y ahora, en Tolkien, y en sus predecesores y sucesores, disfrutamos de un mundo en el que la imaginación ha sustituido a la fantasía; pero el capricho todavía está presente entre nosotros en las obras de los escritos más flojos.
"Diccionario de las hadas" Katharine Briggs filósofa y escritora del folklore irlandés y escocés del siglo XIX.




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